Sobre la masterclass de Cristina Fernández Cubas
Hoy he visto la masterclass Una grieta en la realidad, con Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) quien es uno de los grandes nombres de la literatura española contemporánea. Galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas, el Premio Nacional de Narrativa, el premio Setenil, el Ciudad de Barcelona y muchos otros, es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares y ha escrito antologías de relatos, novelas, teatro e incluso las memorias de Emilia Pardo Bazán. Pero me queda clarísimo que su pasión es el cuento.
Estudió Derecho y ejerció como periodista hasta que decidió dedicarse por completo a la literatura. Ha residido, entre otras ciudades, en El Cairo, Lima, Buenos Aires, París y Berlín.
Tras la biografía de rigor para quien no sepa quién es, he de decir que siento la tentación de simplemente escribir un “ved su curso” y ya. Alguien con ese bagaje y trasfondo va a ser una persona interesantísima, se mire como se mire. Pero claro, uno viene aquí con la tarea de analizar un poco los cursos e intentar picaros el gusanillo, y esto resultaría tramposo, así que me veo en la obligación de justificarme un poco.

Fernández Cubas es una gran constructora de atmósferas y su estilo literario, que huye de lo farragoso, se caracteriza por la exactitud de las palabras usadas. Recuerda que, entre sus errores de juventud, estaba el usar palabras extrañas, más barrocas o cultas para referirse a objetos cotidianos, como un jarrón. Pero con el tiempo se dio cuenta de que lo importante era usar la palabra exacta. Yo añado que es un error típico de novato el intentar impostar la voz para que los textos parezcan mejor escritos, o simplemente para demostrar un conocimiento que no se tiene. O si resulta que sí se tiene, es irrelevante. Es un error, porque el lector no quiere ser impresionado con el léxico, quiere serlo con la historia. Estamos en narrativa, y al lector lo cautivas narrando, no demostrando vocabulario.
En esta Masterclass nos habla de su visión de la literatura y de cómo mete la nariz en las grietas de la realidad. Para ella, lo que soñamos forma parte de la realidad, en cuanto que lo hemos soñado nosotros y por lo tanto, existe. Esas horas que pasamos soñando forman parte de la realidad, así que acepta que se diga que escribe fantasía, pero en sus inicios no lo aceptaba tanto. Si queréis saber los motivos, entrad y dejad que os lo cuente.
Cuando se le pregunta si escribe pensando un tipo de lector en concreto o una persona, nos dice que el lector al que dirige lo que escribe le provoca un nivel de exigencia que debe cumplir. No debe distraerse, tiene un objetivo y hay que satisfacer a esa persona, no bajar el ritmo ni confiarse.
Nos hablará de cómo se le aparece el narrador para cada cuento y cómo corrige, si lo hace según escribe o debe dar exhaustivos repasos. También nos habla de cómo su objetivo es que lo que cuente suene verosímil, aunque le digan que no es realista. Si ella se lo cree, el lector se lo podrá creer, aunque sea una historia sobre ovejas montaraces que desarrollan unos ritos sanguinarios entre ellas. Ovejas perversas, malignas, que se atacaban, llenas de pústulas. Sí, de este ejemplo en concreto nos habla en esta clase, y de cómo no le gustan nada las historias de blanco o negro. Le gusta bucear en el mundo de los grises. Ah, y de tener cuidado con los consejos de amigos. No pasa nada por equivocarse, pero no dejéis que os provoquen una equivocación.
Ahora sí, ved su curso.

by