Podría decir que no soy el mayor fan de Brandon Sanderson del país, aunque tampoco es que sienta animadversión hacia él. De hecho, uno de los motivos por los que siento rechazo desde hace años a comprar libros nuevos suyos es por la turra épica de una parte de su fándom, que ve con buenos ojos un exceso de intensidad proselitista.
Yo me he leído siete u ocho de sus libros y algunos me han encantado, otros me han dejado frío y uno lo he abandonado a la mitad de puro aburrimiento. Sin embargo, considero que los escritores podemos y debemos aprender de otros compañeros y compañeras de profesión, nos gusten o no. De Sanderson podemos aprender mucho, y tendría que ser muy cínico para decir que solo desde una perspectiva comercial.
Su éxito es innegable y creo que parte de ello se debe a la estupenda gestión de su imagen de marca, sí. Pero también creo que tiene puntos fuertes que merece la pena estudiar, porque son la base sobre la que se asienta su fándom; y uno de ellos es su capacidad para asombrar y entretener con grandes historias épicas. Para enganchar. Sus worldbuilding se ven trabajados y siempre intenta darles un giro. Nunca son mundos genéricos previsibles.
Una de las mejores herramientas del escritor es su capacidad para hacer una lectura crítica de todo tipo de obras literarias. Las que le gustan y las que no. Leer, no como lector, sino como alguien que quiere dominar un oficio. Ver qué funciona y qué no. No solo “buenos” libros; todo tipo de libros. Para descubrir qué funciona y qué no. Para ver si nos interesa imitar o evitar determinados rasgos. Al final, nuestro estilo es una suma de lo que leemos, de lo que nos gusta o disgusta y de la evolución que se da cuando practicamos sin descanso. El aprendizaje debe ser continuo.
Con eso en mente, las disecciones de obras de fantasía de la Escuela Phantastica añaden más herramientas a nuestra caja. Así que, sin haber leído Trenza del Mar Esmeralda, me dispuse a ver cómo Susana Vallejo sacaba las tripas del texto para ver qué órganos funcionaban y cuáles no. A Susana y Sergi les encanta diseccionar en detalle obras de Bradbury o Le Guin, sobre cuya capacidad nadie tiene dudas, pero aquí Susana intenta llegar a la conclusión de si Sanderson es o no es un buen escritor. Vende mucho pero… ¿pasará a la historia? De entrada, el libro es bonito.
Pero al margen de lo bonito que sea, tenemos que hablar de lo que hay dentro. Y ya solo con las primeras páginas queda claro que la principal influencia es La Princesa Prometida. Lo cual puede ser bueno o malo, depende de cómo lo haya hecho.
Tras ver el video, he de reconocer que el inicio de Trenza del Mar Esmeralda me parece muy bueno. Condenadamente bueno. Cumple objetivos, establece tono, presenta ambientación y personaje e incluso se intuye ya el conflicto en muy poco espacio… nada que decir al respecto.
El acompañamiento de Susana, frase a frase, me ha enseñado muchas cosas. Desde cómo nos describe a Trenza a través de cómo la perciben otros personajes, al simbolismo de la trenza. Una trenza no deja ser la domesticación y la atadura de un cabello algo rebelde, a pesar de que algunos mechones se escapen. De hecho, veremos cómo Sanderson refuerza la idea de libertad y de escapismo en numerosas ocasiones. Solo en la primera página, esta idea se repite tres o cuatro veces. Estas frases están ahí por un motivo, y un lector casual igual no lo percibe directamente, pero la idea establece un tema. Un lector que lee para aprender, que lee con espíritu crítico, a su vez sabrá leer para escribir mejor. De hecho, lo que he visto (y esta es mi opinión, no la de Susana), que si algo se le da bien a Sanderson es reforzar ideas repitiendo una y otra vez las cosas, por si acaso no las pillas, lo cual a mí me cansa.
Así que, aunque el inicio me parece maravilloso, me ha quedado claro que no me gusta que me trate como si fuera un idiota que necesita que le repitan las cosas demasiadas veces. Pero esto ya es problema mío. Así que ¿es Sanderson un buen escritor? Entrad en el vídeo y veréis una opinión. Lo que está claro es que sabe de sobra lo que hace bien. Sabe de sobra lo que tiene que potenciar. Y es innegable que sabe enganchar. Eso tenéis que hacer vosotros y vosotras. Conocer vuestros puntos
fuertes y debilidades.
En resumidas cuentas, cada una de las lecciones de esta escuela virtual son pequeñas perlas en un mar esmeralda. En un mundo real repleto de esporas venenosas, saber a qué consejos hacer caso es vital. Yo solo puedo recomendaros hacer la prueba.
Aunque sea por suscripción, probad un mes y echad un vistazo.
No os arrepentiréis (o sí, pero yo ya estaré lejos para reclamaciones).

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