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Sobre el Curso de ciencia ficción de Gisela Baños

19 de noviembre de 2025 by Carlos Di Urarte

En mi periplo por los diferentes cursos y las diferentes masterclasses de la escuela Phantastica, he recalado en las eruditas aguas del conocimiento sobre un género en concreto del que sé un poco, aunque menos de lo que me gustaría. En vez de un curso sobre técnicas o herramientas aplicadas a la escritura, he decidido echar un vistazo al último curso, a fecha de hoy, que se ha subido. El curso se llama Ciencia Ficción y lo imparte Gisela Baños.

Gisela Baños estudió Física Teórica en la Universidad de Leipzig, pero en la actualidad trabaja, principalmente, en el mundo editorial como correctora y escritora, de modo que su perfil profesional se encuentra a medio camino entre las ciencias y las humanidades.

Amante de la ciencia ficción desde pequeña, durante la última década ha profundizado en el estudio de la historia y el análisis crítico de este género literario, sobre todo en lo referente a su relación con la historia de la ciencia y su potencial como herramienta de pensamiento y reflexión sobre el mundo que nos rodea. En la actualidad, también hace divulgación sobre ciencia, tecnología y ciencia ficción en redes sociales (@gisbanos); publica artículos en revistas de tirada nacional como Librújula, Muy Interesante y Astronomía, y es colaboradora habitual del Cuaderno de Cultura Científica. Además, es ponente habitual en Naukas y pertenece a la asociación de divulgación Scenio. Su último libro es El sueño de la inteligencia artificial, editado por Shackleton Books, una historia de la IA.

Con este currículum queda claro que no tiene que demostrar nada a nadie. Se pasó por la escuela para realizar una especie de curso-ensayo sobre toda la historia de la ciencia ficción, desde sus discutidos orígenes y sobre quién considera que escribió la primera novela de ciencia ficción de acuerdo a la definición que ella maneja (que es muy similar a la que yo uso, al apoyarnos mucho en Darko Suvin y su nóvum) hasta la ciencia ficción actual. No, no va a hablar de Jules Verne o de Mary Shelley. ¿Quién será?

Dicho esto, hay una última lección que sí es más práctica, sobre cómo usar los conocimientos previos de cara a escribir ciencia ficción, pero el resto tratan más sobre qué rasgos tiene el género y cómo han ido variando, cambiando, adaptándose o reconstruyéndose.

Empezando por su definición, que es algo que varía muchísimo según la época, la persona y lo que haya desayunado, Gisela se mete en este jardín presentando muchísimas definiciones a cargo de muchos autores y autoras. Unas son más científicas y otras más humanistas. A pesar del nombre de esto que hablamos, las etiquetas, que a menudo surgen por una necesidad comercial, no son una ciencia. Mutan. Citando a algunos de los nombres de autores más famosos, veremos qué tienen en común e intentará que decidas cuál es la que más te pega y de paso que nadie te lo pueda discutir porque tendrás algunas referencias de gente sesuda para que no sea tan fácil llevarte la contraria.

Aquí un inciso: visioné este curso porque, a pesar de haber leído muchísima ciencia ficción, tanto clásica como actual, he de reconocer que, de los géneros fantásticos, es el que más pereza me da. Me lo tomé como una prueba. En el pasado, antes de que las hordas de Sandersonitas esparcieran su proselitismo con la insistencia de una gota malaya, eran los fans los de la ciencia ficción quienes más me agotaban con su turra. Mis contactos con los fans de la ciencia ficción no se limitaban a escuchar a gente muy emocionada intentando convencerme de que me encantaría; eran personas que hablaban desde un podio moral sobre un tipo de literatura que pretendía cambiar el mundo a mejor, una literatura que te avisaba, que especulaba, que requería “pensar”, a diferencia de “esos libros de dragones y magia” que yo leía.

Así que desde joven desarrollé unos prejuicios que con el tiempo, lejos de pulirse, se han afilado. Tengo tantos prejuicios cortantes hacia determinadas personas y subgéneros que podría apuñalarles con mi opinión. Las veces que la ciencia ficción me ha gustado ha sido porque era una ciencia ficción muy blanda, pulp, popular o centrada en las humanidades, como por ejemplo la que escribía Bradbury. O a la que la tecnología le importaba más bien poco. O directamente era fantasía disfrazada de ciencia ficción.

Dicho esto, quiero que quede claro que entré en este curso con escepticismo, no por los conocimientos de Gisela, que rápidamente quedan fuera de toda duda, sino por mis experiencias pasadas. Sin embargo, Gisela siempre cita referencias de autores, algunos que amo y otros que detesto, y va enlazando los temas y las épocas con el contexto en el que se dieron, algo que inevitablemente condicionó motivos y conclusiones. Esto logra una perspectiva amplia y de paso derrumbar algunos prejuicios.

Por ejemplo, durante una época, se intentó acercar la ciencia ficción a las clases populares. Si queréis saber qué pinta aquí y cómo influyó la Gran Depresión y cómo las historias se tornaron optimistas, Gisela os lo va a explicar en diez cómodas lecciones, diez capsulitas de menos de diez minutos. En este curso nos habla de todo tipo de ciencia ficción en diferentes épocas.

La dura, por ejemplo, es la que más detesto. Uno de sus defectos, que incluso en pleno 2025 sigo encontrando en manuscritos que leo por trabajo, es que ya desde su origen se caracterizó por personajes científicos fríos, analíticos, poco humanos, intercambiables. Y páginas y páginas de cálculos matemáticos. Luego llegó una hard sci fi for dummies, como la llamo yo, como The Martian, en la que la clave es que te sientas un poco tonto leyéndola, pero más listo que los que no la leen. Así la gente se emocionó con páginas sobre cómo cultivar patatas en Marte, mientras el propio autor reconocía que había unos cuantos errores, pero que le daban igual.

Portada de El marciano

Esas novelas duras eran un medio para hablar de ciencia. Los protagonistas científicos eran casi robots sin introspección o tramas humanas, o pasado o relaciones entre compañeros. Pocas mujeres y, cuando las había, rara vez eran creíbles. Gisela nos explica que Asimov vino a decir que, en su época, los escritores de ciencia ficción eran tan frikis que no sabían relacionarse con ellas. Era la Edad de Oro, muy tecnocéntrica. Fue la adolescencia de la ciencia ficción. Pero luego vino la experimentación, las drogas, romper los límites: la New Wave. Ahí ya empecé a interesarme por sus referentes.

Y otras curiosidades, como esos autores y autoras que reniegan de la etiqueta Ciencia Ficción. Dicen que no escriben ciencia ficción, como si fuera algo de lo que avergonzarse o como si sus letras estuvieran por encima. Bueno.

Quizá mi momento favorito es cuando habla de mi subgénero preferido: el cyberpunk. Contracultural, anticapitalista, al margen del sistema. Un subgénero que nos muestra un mundo en manos de grandes corporaciones, y que nos pone en la piel de personajes de extrarradio que buscan luchar contra todo ello. Además, hace una reflexión muy divertida, que cuando la dije yo levantó algunas ampollas. De hecho, varias de las cosas que dice Gisela, con las que estoy de acuerdo a muerte, han conllevado debates encendidos y bloqueos e insultos en redes sociales. Por ejemplo, decir que Star Wars no es ciencia ficción. Todo ello tiene que ver con el nóvum. O con su ausencia. Ya lo entenderéis si veis el curso.

El otro debate que puede granjear enemigos es el uso del sufijo “punk” en un montón de subgéneros relativamente recientes, de los últimos años. Salvo en el cyberpunk que lo utilizaba como algo al margen del sistema, anticapitalista, como ya he dicho, usar ese sufijo es curiosamente lo menos punk que existe. Gisela dice que hoy en día es usado como etiqueta comercial, ya sea en el biopunk como en el solarpunk o el hopepunk. De hecho, desde el cyberpunk no ha habido otro movimiento o etiqueta con una personalidad tan bien definida y un objetivo tan claro. El resto son herramientas de venta y subgéneros que se definen por una tecnología y estética más que por unos temas propios. Así que, soltando el micrófono con estas palabras, me despido diciendo que me ha encantado una de las frases de Asimov que Gisela menciona.

En la ciencia ficción, el objetivo no es predecir el automóvil, sino el atasco.

Gisela Baños en Phantastica Curso de Ciencia Ficción

El género literario de ciencia ficción: evolución, características, definición

En este curso, Gisela Baños hace un repaso a la historia de la ciencia ficción para poder llegar a una definición que abarque un género literario que tanto ha cambiado y que tanto depende de su contexto histórico.

Baños hablará de los orígenes de la ciencia ficción, de la ciencia ficción en la modernidad, de la edad de oro del género, de la new wave, del cyberpunk… y nos acompañará en su reflexión de hacia dónde se mueve el género hoy, en la actualidad.

Por último, nos proporcionará consejos para escribir ciencia ficción.

Publicado en: Ciencia ficción Etiquetado como: Carlos di Urarte, Ciencia Ficción, Gisela Baños

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