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El horror cósmico, por Álvaro Aparicio

29 de septiembre de 2023 by Álvaro Aparicio

¿Por qué Lovecraft sigue siendo tan vigente a pesar de ser indudablemente problemático?

¿Cómo es posible que la obra de un escritor de hace cien años resulte de una vigencia indiscutible a día de hoy? Un escritor, además, no exento de controversia por sus ideas. ¿O quizá Lovecraft se haya vuelto incancelable? Consideremos lo siguiente para establecer un paradigma: si Verne, Orwell y Huxley —cada uno a su manera— imaginaron el futuro a través de la tecnología y la ingeniería social, Lovecraft rediseñó los conceptos basales del terror desplazando al ser humano del centro del cosmos. Las noches invernales de lobo y hambruna dieron paso a las miserias de saberse infinitesimal en la gran ecuación universal, de saberse incapaz de traspasar la frontera de lo que, por designación semántica, es absolutamente incognoscible.

De los muchos terrores que nos acechan en una actualidad donde la información es el nuevo Dios, el que una pregunta fundamental carezca de respuesta está entre los peores. Sin embargo, el propio Lovecraft aborda la cuestión con el sentido alegato que da comienzo a La llamada de Cthulhu:

No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas.

¿Pero cómo llegó Lovecraft hasta aquí?

Los caminos del misterio van paralelos a los de la ciencia; y mirar al cielo nocturno con la ilusión de un niño, pero la reflexión de un adulto que se apoya en libros y nuevos descubrimientos, es una de las claves que elevan la obra de Lovecraft. Sus pesadillas coalescen con la amalgama de matemáticas, geometría, química, historia y astronomía. Le da magnitud a los eventos incluso cuando es imposible que la tengan. Este virtual asidero con lo trazable y cuantificable le confiere al conjunto una pátina de verosimilitud que, entre otras cosas, ha sido la causante de la leyenda del Necronomicón, el libro escrito por Abdul Alhazred, uno de los pilares de los Mitos de Cthulhu y la historiografía fantástica.

La ciencia y su frialdad fueron, por tanto, punta de lanza para resignificar al ser humano en el gran teatro sideral. Si colgamos de la misma oscuridad de la que cuelgan las estrellas en número similar a las conchas que pisamos en la playa, y somos tan iguales que todos nos creemos igual de diferentes, ¿cómo sentirnos protagonistas de nuestro destino, si el destino es un oleaje tan impredecible como cualquier otra fuerza de la naturaleza?

Durillo.

El creciente predicamento de la psicología constituye otro pilar del horror cósmico. Quizá los personajes de Lovecraft carezcan de una complejidad emocional suficiente para considerarlos referenciales —en ocasiones parecen títeres o prolongaciones del mismísimo autor—, pero sirven a un propósito claro: personificar las consecuencias desasosegantes del ambiente que sufren. Con el desembarco del psicoanálisis el estanque se volvió océano cerebro adentro, haciendo retemblar la realidad y relativizándola a unos extremos, en ocasiones, desasosegantes. ¿Qué importancia tenía lo que vemos claramente si detrás se oculta una gama infinita de percepciones inalcanzables? Lo comprensible ya no era blanco o negro, sino que adquiría unas policromías, además, al alcance de cualquiera con interés por leer los debates que proponía la comunidad especializada. Y ahí estaba Lovecraft.

La progresiva entrada de la psicología en la literatura nos arrancó de lo bidimensional y arquetípico para lanzarnos a un nuevo mundo de sueños y pesadillas. El desprecio por lo racional, que en el horror cósmico adquiere, paradójicamente, una pátina de cálculos posibles y desmesuras inenarrables, abrió la veda a nuestra actual manera de entender la narrativa. Abrió la veda a universos interiores en el que deambulan el inconsciente, el recuerdo, la impresión fugaz, la atmósfera, la melancolía, la nostalgia, incluso lo onírico.

Lovecraft es un tejedor de sombras chinescas. Es capaz de inspirar a través de los detalles ínfimos de un puzle inconmensurable. Quizá su prosa alambicada, o el ritmo moroso con el que desarrolla hasta los eventos más intrascendentes, no sean un modelo a seguir. Pero si cogemos del todo su partícula fundamental, encontraremos la filosofía que pone en movimiento sus historias. Ahí estriba su valor. Ahí está el horror cósmico.

Como nota final, y partiendo de la premisa anterior: si sus ideas son lo apasionante, ¿qué hacemos con ese Lovecraft exageradamente racista, incluso para su propia época, como afirma S.T. Joshi, uno de sus mayores estudiosos en la actualidad? Comprender desde luego no implica simpatizar. Basta una biografía cualquiera —incluso la menos rigurosa, como la de L. Sprague de Camp— para entrar en contacto con la dimensión excéntrica de ese Lovecraft de primera mitad del siglo XX. Y es ahí, con una ceja arqueada y los labios apretados, que conociendo a este señor de sonrisa tímida entenderemos qué lo motivó a escribir lo que escribió. Sus miedos, qué duda cabe, eran reales, incluso los que puedan parecernos una estupidez a día de hoy. El horror cósmico, en definitiva, prosperó en manos de un individuo vitalmente extraviado, y he aquí su grandeza: rezuma verdad.

álvaro aparicio lovecraft

En esta masterclass, Álvaro Aparicio nos habla sobre H. P. Lovecraft y analiza los grandes temas que trata y su vigencia en la actualidad

¿Por qué hoy H. P. Lovecraft , un escritor de prosa densa, nacido en el siglo XIX, sigue siendo un autor de referencia en nuestros géneros? ¿Cuáles son los tropos que trata Lovecraft? ¿Cómo nos enfrentamos a esos temas desde la actualidad? Y, como escritores, ¿podemos rescatar algo de su estilo? ¿Y de sus historias?

Álvaro Aparicio, autor de A propósito de Lovecraft, una antología de relatos inspirados en los mundos de H. P. Lovecraft, nos cuenta cómo el mítico escritor de Providence conseguía construir sus atmósferas y cómo él ha conseguido sumergirse en sus obras y en su estilo para escribir.

Publicado en: Terror Etiquetado como: Álvaro Aparicio, H. P. Lovecraft, Horror cósmico, Lovecraft

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