Entender el cuerpo como un texto lo convierte en un instrumento para hacer todo tipo de reflexiones.
Valeria Correa-Fiz dice que «No tener cuerpo es un deseo errado. La piel, la carne cuentan; son como un palimpsesto donde se inscribe nuestra historia». De hecho, hay varios estudios que se centran en reflexionar sobre el cuerpo como texto, como representación e incluso, en algunos casos, como devenir (utilizando la idea de devenir expuesta por Gilles Deleuze), ya que la definición y la construcción del cuerpo pueden considerarse un proceso, y de ahí la posibilidad de la transformación, de la exploración de la identidad o la metamorfosis, entre muchos otros procesos que veremos en el curso sobre Los relatos fantásticos del cuerpo: género, transgresión y transformación.
Pero durante mucho tiempo, el cuerpo era algo observado con cierta distancia, porque era algo negativo, carnal, mortal, lo que se asociaba al pecado, lo que nos unía a los animales y nos alejaba de lo divino, de lo espiritual. La dualidad cuerpo-espíritu (o cuerpo-mente) ha salpicado el pensamiento durante siglos, se ha observado desde diferentes puntos de vista y se ha defendido desde diferentes espacios.
Sin embargo, hoy en día hay voces que incluso plantean el problema de considerar el cuerpo como algo externo, ya que puede llevarnos a pensar que es algo que se tiene, como si fuera un objeto, una posesión. No entraremos en discusiones filosóficas, pero siempre es interesante tenerlas en cuenta porque, a menudo, plantean hipótesis de las que podemos extraer ideas creativas que nos permiten jugar con los límites y llevar ciertos conceptos al extremo.
Quizá por eso mismo la literatura fantástica también se ha convertido en un espacio de reflexión sobre esta dicotomía. Por ejemplo, tenemos las preguntas que nos plantean las historias que se adentran en el posthumanismo, que hacen que nos planteemos qué quiere decir ser humano y cuáles son las fronteras y cuestiones éticas de lo que podemos o debemos hacer.
También tenemos las miradas que nos ofrecen el terror, lo insólito o lo extraño, miradas que nos permiten jugar con los límites para buscar híbridos donde se mezcla el folclore andino y la violencia familiar, como ocurre en algunos relatos de Mónica Ojeda, o la mitología y la metamorfosis con otro tipo de violencia más estructural, como en el caso de Jacinta Escudos.

Si entendemos el cuerpo como un lugar donde explicar una historia, donde relatar una violencia o un dolor que va más allá del cuerpo individual y que puede recoger algo que traspasa los límites de la carne y del espíritu, el relato fantástico nos permite ahondar en imágenes perturbadoras que nos obligan a replantearnos la forma de contemplar y comprender la alteridad.
La posibilidad de la transformación del cuerpo, sea porque adopta una forma animal, sea porque la carne o la piel dejan ver lo que normalmente no se muestra, nos permite acercarnos a lo monstruoso, ya que todo aquello que no encaja en la definición de lo que es estrictamente normal es considerado como peligroso y, en muchos casos, monstruoso, antinatural. El discurso construido a lo largo de los años se encarga de ello: si no puedes adaptarte a la etiqueta y a la forma que ha sido prediseñada para ti, eres diferente, y como lo diferente es negativo, debe ser perseguido, marcado, erradicado.
Pero ¿qué pasaría si aceptáramos lo monstruoso, si lo abrazáramos y lo reivindicáramos? El monstruo entendido como transgresión, como elemento que rompe los límites de lo que está estipulado, que no acepta ser sometido a unas reglas impuestas. La literatura fantástica, y en especial ciertos relatos escritos en las últimas décadas, nos muestran la importancia de esta reivindicación, porque a través de la desfiguración, de la transformación y la transgresión salen a la luz heridas que necesitan el cuerpo para ser expuestas y exploradas, porque al romper los límites de lo real y adentrarse en lo simbólico, en lo excesivo, en lo animal, se pueden narrar historias que atraviesan la piel, la carne, como nos recordaba Correa-Fiz al inicio de este texto.

Género, transgresión y transformación
¿Te has planteado alguna vez cómo usar el cuerpo para hablar de transformación, transgresión y género?
En este curso, Inés MacPherson explora diferentes maneras de entender, trabajar y descubrir el cuerpo a través de relatos fantásticos escritos por mujeres. En él, mediante numerosos ejemplos tanto clásicos como contemporáneos, MacPherson muestra el valor metafórico del cuerpo y cómo puede convertirse en una herramienta de primer orden para cualquier escritor fantástico.
Con Los relatos fantásticos del cuerpo descubrirás numerosos relatos y autoras que tal vez no conozcas, y aprenderás otra forma de leer sus textos, para que puedas dotar a los tuyos de la profundidad que necesiten.