Llamamos elemento disruptor a aquel suceso que altera la realidad de alguna manera y afecta narrativamente al relato. En el new weird, el elemento disruptor implica la irrupción de un hecho “raro” en la realidad cotidiana o una “rajadura” en el mundo que reconocemos como propio o, al menos, similar al nuestro. Aunque no siempre se da esta “irrupción” de algo raro o insólito: a veces puede tratarse por ejemplo de una alteración inquietante, perturbadora, de escenarios que nos son ajenos o cuya topografía va mutando con el correr de las páginas.
En cualquiera de las dos posibilidades, la sensación de incomodidad y extrañeza toman las riendas de la tensión narrativa y acompañan al lector. De la misma forma, la extrañeza y la falta de respuestas se plasma también en los personajes en un inquietante efecto espejo. El lector no entiende la irrupción de ese elemento disruptor, pero se siente acompañado por idénticos sentimientos y respuestas en los personajes que lo sufren. Ese binomio, lector-personaje, es básico en la ficción extraña.
Llegados a este punto, sabemos que lo weird puede ser una grieta en nuestra realidad o un lugar, un topos, pero se advierte sobre todo en el movimiento. Lo extraño cambia de forma sin reparo. Y quizás esa es otra de las razones por las que cuesta tanto apresarlo como género, o como lo que sea. En cierto modo, y desde una perspectiva burroughiana, podríamos decir que se comporta como un virus: muta para que el lector –o el huésped– no llegue a naturalizarlo nunca. Cambia para poder sobrevivir.
Es una literatura de la inestabilidad que abreva en varios géneros, los hibrida, pero para trascenderlos o transformarlos en otra cosa, desde una distancia crítica que en ocasiones puede estar dada por el humor o la ironía, y a partir de distintas técnicas literarias que provienen de múltiples tradiciones, porque de todos lados –hasta del realismo– hay algo que se puede reciclar.
Cuando un elemento disruptor de la realidad se manifiesta, la misma concepción de la realidad se ve alterada en una dimensión que va de lo posible a lo imposible.
- Posible: elementos disruptores que no afectan el tejido de la realidad. Un punto de giro o disparador común.
- Improbable: elementos disruptores que pueden existir en nuestra realidad, pero que es altamente improbable que se manifiesten, aunque al hacerlo alteran el concepto y normal funcionamiento de lo que llamamos realidad.
- Inexplicable. Aquello que, más allá de ser altamente improbable que ocurra en nuestra realidad, carece de toda lógica y no podía ser planteado como hecho en sí.
- Imposible. Cualquier suceso que va en contra de las leyes de la física y la realidad misma.
Los dos primeros elementos disruptores pertenecen al realismo, no alteran el mundo tal y como lo conocemos. Sin embargo, los dos últimos, son eminentemente fantásticos y, tras su aparición, la obra queda comprometida con aquello que no debería ser, pero es.
La ficción extraña nace de la mezcla de tres géneros: el relato de terror gótico, las novelas de detectives, y la ciencia ficción. La voluntad adaptativa del weird lo ha llevado con el tiempo a tomar prestados tropos y características de cualquier otro género, pero en su origen estas eran sus tres principales fuentes.
Con la aparición del elemento disruptor en aquellas obras que representan una realidad que reconocemos como propia, se hace notar este origen compartido, especialmente entre la novela de detectives y el relato de terror. Ambos géneros se sustentan sobre la interesante diatriba por la que un suceso inexplicable no encuentra soluciones lógicas, sino sobrenaturales, y es solo en el desenlace de la historia cuando toman caminos diferentes. En ese sentido, se refuerza la idea de que, en ocasiones, resulta más plausible una respuesta sobrenatural, pero coherente, a una incoherente, pero lógica.

La gran diferencia radica en qué desvío toma la historia después de mantener al lector en un continuo estado de alerta y estupefacción ante posibles soluciones sobrenaturales al enigma. El lector de novela negra respira aliviado: los crímenes no habían sido cometidos por el cadáver vengativo que había regresado de la tumba, aunque todo apuntaba a ello, porque es imposible. Conclusión: el mundo sigue siendo ese lugar que creemos conocer.
Sin embargo, el weird no ofrece ese tipo de respuestas reconfortantes. Al contrario. Solo plantea más y más preguntas para que, tras la lectura, un sentimiento florezca en la confusa mente del lector: el mundo es un territorio desconocido y hostil y tú solo un frágil humano incapaz de comprender nada.

¿Qué es la weird fiction o la literatura extraña?
En este curso, Guillem López nos ayuda a entender qué es la literatura extraña, la weird fiction o fiction weird, y, además de definirla, hace un repaso a la historia de este subgénero literario, dándonos a conocer los principales escritores que lo han cultivado tanto en sus inicios como en la actualidad.
López también nos comenta las características principales de la weird fiction y las claves en las que se basa. Pero, quizás, como escritores, lo que nos puede resultar más interesante es cuando nos explica y define los elementos disruptores y qué efectos se pueden conseguir con ellos.
La literatura extraña o weird fiction se asocia a un estilo que se sustenta sobre cuatro pilares básicos, que López nos detalla, sin dejar de atender a otros aspectos fundamentales como la atmósfera, lo extraño o inexplicable, y la estructura.
Este curso no sólo es útil para conocer la literatura extraña o weird fiction, sino también para repasar los mecanismos narrativos de los que dispone un escritor y saber cómo manejarlos.