El bloqueo es inevitable. Aprender a aceptarlo es convertirlo en una herramienta para mejorar como escritores.
Al igual que muchos terrores atávicos, el bloqueo literario ha entrado en el panteón “de las cosas que suceden de manera imprevista y terrorífica” por derecho propio.
Pero si atomizamos el proceso creativo en microacciones desde el boceto de ideas basales hasta el primer manuscrito, identificaremos patrones. Esto, aunque entrará en conflicto con la visión romántica que suele tenerse de la escritura, sigue la línea de aquella caja de herramientas que Stephen King describió en su Mientras escribo:
Para sacar partido a la escritura hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla. Quizá entonces, en lugar de dejar una faena a medias, se pueda coger la herramienta adecuada y poner manos a la obra de manera inmediata.
Dicho de otro modo, si empezamos a creer que nuestros éxitos literarios son más una cuestión de técnica que la bendición de las musas, seremos capaces de actuar de manera consciente en la obtención de dicho éxito en lugar de convertirlos en pequeños milagros; y en mitad de este camino se encuentra todo lo que necesitamos para evitar el umbral del bloqueo.
Antes de continuar, una advertencia: incluso en el mejor de los escenarios, el bloqueo es una posibilidad. No importa cuántas minas hayáis apartado de la senda: esto no va de matemáticas y coordenadas. El follaje es espeso y los claroscuros desfiguran los contornos. El bloqueo llegará.
No obstante, si hemos hecho los deberes y aprendimos que está mal enfocar la escritura como si fuera una posesión de la Divina Providencia, habremos entrado en este campo de batalla con dos puntos a favor:
- conoceremos de manera aproximada cuáles son las convenciones universales para contar historias que funcionen
- nos conoceremos creativamente a nosotros mismos.
Esto último es fundamental; si bien las arquitecturas de las grandes historias comparten un sinfín de elementos comunes a partir de los cuales extraer referencias, nada de esto servirá si no hay un temet nosce, “un conócete a ti mismo”. Porque los rodamientos generales son apoyaturas valiosas, pero hace falta abrazar muchos fracasos para entender en qué fallamos y cuáles son nuestros puntos débiles.
El fracaso es fácil de conseguir: sólo requiere un total desconocimiento de las herramientas que aproximan la escritura a un oficio; y de ahí venimos todos.
El aprendizaje es continuo.
Dos casos hipotéticos
A continuación plantearé dos casos y haremos un breve análisis de la aparición del bloqueo, las respuestas comunes y algunos desenlaces posibles.
Primero observaremos a un escritor novato que ha comenzado un cuento sin absolutamente ninguna preparación previa y fijándose sólo en aquello que satisface sus propios anhelos creativos. No hay interés por acomodar al lector en su butaca para que también disfrute de la función. Aquí no hay más espacio que para él escritor y su obra en un romance lúbrico en el que los datos y las frases entran y salen al compás de imágenes, melodías y sensorialidades diversas. Todo está al servicio de un hedonismo catártico.
Este caso tiene tres desenlaces posibles:
- si es una historia corta, es fácil que caiga de pie, puesto que la distancia es un salto;
- si es una historia de cierta extensión, al dilatarse la gráfica a lo ancho se percibe la desproporción e irregularidad de sus valles y picos, producto de pequeños bloqueos puntuales que lo han forzado a tomar caminos accidentados;
- si es una historia larga, quizá una novela corta, lo más probable es que, tras siete o quince bloqueos, los personajes desfallezcan de inanición y la obra agonice inconclusa.
El segundo caso es un escritor con oficio. Tiene un contrato firmado con una editorial y en su calendario hay una fecha de entrega innegociable.
Lo primero que distingue al profesional del amateur es la formulación de la siguiente pregunta:
¿Cómo puedo optimizar mis mecanismos para ofrecer el mejor resultado en el menor tiempo sin que se produzca un sacrificio en la calidad de la obra?
La respuesta a esta pregunta generará una matriz muy compleja de variables, sí, pero todas, subyacentemente, están relacionadas con los mismos dos ítems: evitar el bloqueo o, en su desgraciada inexorabilidad, tener preparados los protocolos de emergencia necesarios para fabricar un desbloqueo rápido. Ambos ítems están relacionados con el temet nosce literario; es imposible producir llaves de desbloqueo si no hemos abrazado el fracaso, identificando con desconsuelo en qué solemos tropezar.
Si nos gusta la improvisación, pero nos erosionan los microbloqueos, tal vez tengamos que planificar más. Si nos fascinan los flujos de conciencia, pero tendemos a enredarnos sin saber cuándo cortar, quizá debamos abreviarlos para que ganen en significancia argumental en lugar de sólo constituir cascadas de emociones.
En definitiva, esto va de identificar los peligros del camino. El escritor con oficio conoce cada plaga y sabe que, al menor despiste, entrará en contacto con una de ellas porque el error humano es una contingencia común, sobre todo en el área creativa (donde incluso puede ser una inesperada bendición).
Sin embargo, dado que hablamos de alguien con oficio:
- sabrá qué enfermedad ha contraído,
- sabrá la razón por la que esa plaga estaba ahí,
- y será capaz de manufacturar su propio antídoto porque entiende las consecuencias de no atender a los síntomas. Subtramas desproporcionadas, tensiones que languidecen, motivaciones débiles…
De hecho, podemos añadir un punto final: el escritor con oficio observará el bloqueo como el síntoma de algo que requiere atención, ofreciendo una urgente posibilidad de mejora.
Abrazar el fracaso (y matar el ego) con este espíritu de combate nos ayudará a percibir el bloqueo y el desbloqueo como partes naturales de todo el proceso creativo.

Aikido del bloqueo literario
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Todo el mundo se ha bloqueado alguna vez. No importa lo bueno que seas, le puede ocurrir y le ocurre a cualquiera.
Es importante identificar la raíz del bloqueo que, según Aparicio, es un problema multifactorial; puede ser un problema de de planificación, de desarrollo, de previsión de futuro o, sencillamente, de ánimo.
Este curso te ayudará a identificar el origen del bloqueo, a entender qué prácticas conducen a callejones sin salida y a transformar esa información en una llave para continuar adelante. También te permitirá reflexionar sobre tu proceso de escritura.